En junio de 2017, Asuntos Mundiales Canadá (AMC) publicó su nueva política de ayuda internacional feminista, centrada en el apoyo a las personas más pobres y vulnerables, así como en una mayor autonomía de las mujeres y las niñas. A través de esta política, el gobierno canadiense presenta sus seis campos de acción prioritarios, que son la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas; la dignidad humana; el crecimiento al servicio de todos; el medio ambiente y la acción por el clima; la gobernanza inclusiva; la paz y la seguridad.
Estos campos de acción se inscriben en la línea de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas para 2016-2030. En ambos casos, el fortalecimiento de los sistemas educativos ocupa un lugar importante, ya que estos sistemas son la base del desarrollo de las sociedades y de las personas. Invertir en educación genera importantes beneficios nacionales: un nivel de instrucción más alto en la población permite predecir mejores condiciones de vida, una inserción socioprofesional más fácil, valores democráticos activos y estrategias eficaces de promoción de la justicia, la libertad, la tolerancia y la solidaridad.
Es en esta óptica que varios gobiernos de países en desarrollo, con el apoyo de donantes internacionales, invierten en la reforma de su sistema educativo, aspirando a dotar a su país de un proyecto de sociedad coherente con las expectativas de la sociedad civil y de la comunidad internacional. Los desafíos son numerosos y, para superarlos, es necesario preguntarse sobre las estrategias a implementar en un sistema educativo dado para consolidar su coherencia, su eficiencia y la pertinencia de sus programas.
Una política canadiense de ayuda internacional que contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2016-2030) de las Naciones Unidas
En agosto de 2015, la ONU celebró una cumbre para articular el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), programa que tenía como objetivo, en particular, la educación para todos en el horizonte de 2015. Dado que aún queda mucho trabajo por realizar en este ámbito, las Naciones Unidas han establecido un programa de desarrollo sostenible para después de 2015; en él se incluyen 17 objetivos de desarrollo económico, social y ambiental. Estos objetivos pretenden continuar el trabajo iniciado y obtener avances notables en términos de igualdad entre los sexos, así como de autonomía de las mujeres y las niñas, objetivos que también comparte la Política de ayuda internacional feminista de Canadá. Los ODS, que entraron en vigor el 1er de enero de 2016, contribuirán en este sentido a canalizar las energías de los diferentes donantes internacionales, permitiendo así luchar más eficazmente contra la pobreza y las desigualdades.
Es evidente que, para una plena contribución de las poblaciones locales a su propio desarrollo, deberán realizarse inversiones en el capital humano, mejorando los sistemas de educación y formación existentes, y ello, en consonancia con:
- el objetivo 4 de los ODS, que pretende asegurar el acceso para todos a una educación de calidad, en pie de igualdad, y promover las oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida;
- el 9o punto de la estrategia de la Política de ayuda internacional feminista de Canadá, que pretende aumentar la dignidad humana apoyando los programas y las iniciativas de defensa de los derechos que ayudarán a las mujeres y las niñas a obtener la educación y la formación profesional necesarias para un mayor éxito en los planos personal y profesional.
En este sentido, la reforma curricular desempeña un papel determinante para sentar bases sólidas a la accesibilidad y a la calidad de la educación y de la formación, a la eliminación de la disparidad entre los sexos y a la emergencia de una mayor cultura de la paz. Contribuye al desarrollo de las competencias pertinentes y útiles entre los jóvenes y los adultos, a fin de que puedan responder mejor a los nuevos desafíos planteados por las sociedades de la era digital.
Reforma curricular y desarrollo de la pertinencia de la educación y de la formación
Muchos países en desarrollo están actualmente comprometidos con reformas curriculares que se inscriben en programas decenales de desarrollo de su sistema educativo (incluyendo la educación formal, la alfabetización y la formación profesional). La adopción de una visión global, compartida entre los diferentes actores, es aquí esencial para que se tengan en cuenta varias facetas prioritarias: igualdad de acceso entre las niñas y los niños, calidad de los programas de educación y de formación sin estereotipos, naturaleza de las nuevas competencias a transmitir en un contexto de apertura de los países y de los mercados a realidades cada vez más internacionales, pilotaje de los sistemas y evaluación de los aprendizajes, etc.
Llevar a un ministerio de Educación a dotarse de una visión global de este tipo, integradora de las realidades nacionales, pero teniendo en cuenta los objetivos internacionales, representa uno de los primeros desafíos al que debe hacer frente todo apoyo técnico en materia de reforma curricular. En Burkina Faso, Cowater acompaña desde 2013 a los representantes del ministerio de Educación nacional y de la Alfabetización en la reforma emprendida en el marco de la implementación del Programa de desarrollo estratégico de la Educación de base (PDSEB). El apoyo ofrecido ha permitido la realización de un diagnóstico de la situación y ha conducido a la adopción, por el gobierno burkinés, de un Marco de orientación del currículo (COC). El COC precisa, en particular, las orientaciones oficiales sobre los nuevos fundamentos de la educación de base, sobre el proceso de elaboración de los nuevos programas y de sus documentos de acompañamiento, sobre la evaluación de los aprendizajes. Esta reforma aporta
Una reforma curricular necesita, por otra parte, un enfoque sistémico que englobe mucho más que la actualización de los programas; deben particularmente ser considerados en una visión nueva: la formación del personal escolar (pedagógico y administrativo), la organización escolar, la actualización de los textos legales y el material didáctico. Con el apoyo financiero del gobierno canadiense, Cowater ha realizado, de 2012 a 2017, un proyecto que se inscribe en el marco del proceso emprendido por el gobierno senegalés para la implementación de su
Esta intervención pedagógica de las profesoras y de los profesores en clase es primordial y constituye, en última instancia, la etapa crucial a partir de la cual se podrá medir el éxito de una reforma curricular. El desarrollo de las competencias del personal docente resulta esencial en situación de reforma y representa una inversión importante en el capital humano responsable de operacionalizar esta reforma.
En cuanto a la formación de los docentes, con la ayuda de una financiación del gobierno canadiense, Cowater realiza desde 2012 un proyecto de apoyo a las instancias del ministerio de Educación nacional (MEN) de Malí. Este proyecto tiene como objetivo el desarrollo y la generalización, a todo el país, de estrategias y de sistemas mejorados de formación continua de las profesoras y profesores, apostando por los equipos pedagógicos de cada escuela y por una evaluación más exhaustiva de los aprendizajes escolares y de los logros en curso de aprendizaje.
Desde esta óptica, los referenciales de competencias del personal docente deben evidentemente ser revisados a fin de ser adaptados a las nuevas realidades de sistemas educativos que evolucionan. En Costa de Marfil, el ministerio de Educación nacional ha revisado recientemente dos referenciales de competencias que versan sobre la gobernanza de los Centros de animación y de formación pedagógica (CAFOP) y que precisan las competencias del personal docente. Uno y otro integran la dimensión igualdad mujeres – hombres / niñas – niños (EFH/FG), y otros ámbitos de refuerzo sobre los que el gobierno marfileño pretende capitalizar. Cowater ha apoyado al Ministerio en este proceso destinado a hacer que las intervenciones pedagógicas sean más pertinentes y capaces de transmitir saberes (conocimientos, saber hacer, saber ser) adaptados a la sociedad moderna.
Mirada hacia el futuro
En resumen, el trabajo iniciado en beneficio de varios ministerios de Educación de países en desarrollo en la consecución de algunos de los ODS y en materia de EFH/FG, continuará, e incluso se intensificará, teniendo en cuenta la nueva Política feminista recientemente implementada por el gobierno canadiense. La reforma curricular se presenta como un trampolín importante para que los sistemas de educación puedan formar a ciudadanas y ciudadanos capaces de contribuir activamente al desarrollo social, económico y cultural de su país.
Queda mucho por hacer para contribuir a mejorar la calidad de los aprendizajes para todos, niños y niñas, especialmente en los países en desarrollo. Entre las razones figura la falta de recursos humanos, financieros y materiales para contribuir al logro de los objetivos. Estas carencias pueden, sin embargo, ser subsanadas si se ofrece a los países en desarrollo un apoyo eficaz para reforzar sus propias capacidades y competencias.
En este sentido, Canadá se encuentra en una posición privilegiada para actuar como líder en materia de apoyo a la modernización de los sistemas educativos y asegurarse de que los países socios de las acciones de la cooperación canadiense se inscriban en la consecución de los ODS, especialmente la mejora de la calidad de la educación, de los currículos, de la formación del personal escolar, de la promoción de la EFH/FG y de la adecuación formación-empleo.


